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Snap N’ Stop modificará la forma en que nos movemos



Según el INEGI, el 51.7% de la población con discapacidad visual, de entre 6 a 29 años, no asisten a la escuela; mientras que el 32% en el campo laboral, no cuentan con los medios para transportarse.


Snap N’ Stop es un proyecto que fue elaborado en una unidad de aprendizaje durante el desarrollo académico de Arnulfo Elizondo, Karla González y María del Rocío Torres; alumnos egresados de la Facultad de Arquitectura, de la carrera de Diseño Industrial de la UANL; quienes determinaron desarrollar un brazalete que ayudaría a los usuarios con debilidad visual a facilitar el acceso a los transportes públicos, esto bajo la dirección y asesoría de la Dra. Sofía Luna.


“No necesitamos crear algo muy complicado, siempre y cuando esté respaldado por una investigación, análisis y validación adecuada”,

indicó la Dra. Sofía Luna.


La función es simple. El diseño radica en colocar el brazalete en la muñeca del usuario para mantener en libertad sus manos y maniobrar con el bastón. Cuando es momento de utilizarlo, se retira fácilmente estirando de uno de los extremos, hasta separarse por completo de la articulación. Por consiguiente, se extiende obteniendo una formar rígida para poder mostrarlo a los conductores de transporte público o privado.

Teniendo en consideración las funciones del Snap N´ Stop, el equipo de diseñadores determinó crear este brazalete con tres materiales; el primero, un material reflejante por el frente; posteriormente, un flexómetro que permite el movimiento de palmada; y, por último, una malla que está en contacto con la piel del usuario.


Después de hacer varias pruebas, mejorando el diseño y trabajando en vinculación con la Biblioteca Central, la asociación Destellos de luz se contactó con el equipo de diseñadores para solicitar el Snap N’ Stop para sus 70 alumnos, quienes también experimentan una debilidad visual. Igualmente se buscó informar a la asociación de transportistas sobre la existencia de éste, ya que mejoraría la comunicación que existe entre los usuarios y el conductor del transporte para poder tener acceso a las unidades.


Los diseñadores acordaron: “como necesidad detectamos que los usuarios requerían un producto que les permitiera una transportación más sencilla, teniendo una mayor seguridad de que el transporte se detendrá al hacer uso de éste.”


Ante todo, fue un gran trabajo en conjunto, ya que se conoció la problemática y áreas de oportunidad en las que se podría ayudar a los usuarios, los cuales, dieron pie a la investigación que fundamentaría la propuesta, incluyendo la etapa creativa, que determinaría el concepto visualmente, desarrollarse prototipos, que servirían como prueba de la funcionalidad de dicho proyecto, hasta brindar un seguimiento adecuado, que proporcionaría un cambio para los usuarios.


Como diseñadores en formación, podríamos llegar a pensar que los proyectos a nivel universitario sólo son una unidad de aprendizaje, y no lograrían desarrollarse por el grado que representa. Sin embargo, este grupo de diseñadores nos brindan una perspectiva diferente a lo esperado, demostrando que un diseño bien sustentado y desarrollado puede dar resultados impactantes ante las problemáticas de nuestra sociedad, llegando a tener alcances inimaginables para el campo del diseño industrial. Estos diseñadores lo han logrado, siendo ahora acreedores de una patente y el reconocimiento del CONACYT, impulsando en gran manera este proyecto.


Y ahora nos preguntamos, ¿qué más podemos hacer en nombre del diseño?


Si te interesa leer el artículo de este proyecto publicado por CONACYT, da clic aquí.

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